¡Todo lo que aspiramos y hemos logrado hasta
ahora no sería posible sin el equipo talentoso,
apasionado compuesto por nuestra gente linda!
La piedra angular de nuestra marca es crear oportunidades de trabajo para mujeres de las zonas rurales del Perú andino, porque estamos comprometidos a hacer posible la construcción de un nuevo futuro para nuestras artesanas y para la moda.
Cada accesorio esta hecho en el país con insumos 100% locales. Podemos decir con orgullo que son hechas en los andes, somos firmes en nuestra decisión de fabricar fuera de la capital a pesar del costo significativamente mayor en comparación con la producción en Lima, de esa manera ayudamos a evitar la migración de los andes a las ciudades de la costa y la capital, que trae consigo el desarraigo de sus familias, costumbres, tradiciones y tierras.
El ingreso de telas, junto a ropa barata de poliéster y calzado, fue diezmando la industria de la moda y la manufactura a fines de los 80’s a través de la explosión de moda rápida y las importaciones baratas que afectó, por consecuencia, a los artesanos indígenas que remplazaron sus maravillosos trajes típicos hechos a mano por ellos mismos utilizando técnicas ancestrales con patrones intrínsecos que contaban historias de importancia social y política por ropa de poliéster de procedencia china de muy bajo precio.
Hemos tenido la suerte de que hayan sobrevivido pequeños grupos de artesanas telaristas, de quienes estamos muy orgullosos de poder contar con ellas como proveedoras de ese conocimiento en la artesanía textil, que, junto con la iconografía, habla de nuestra historia.
Queremos con eso ofrecer una posibilidad de ingresos a través de trabajo continuo en el servicio de tejido en telares, bordado a mano, teñido etc.
UN NUEVO SUMINISTRO EN LA CADENA
Nuestras bordadoras y tejedoras de telar a cintura que trabajan en sus casas a tiempo parcial junto con otros trabajadores que integran nuestra cadena de suministro como la parte más importante en nuestro proceso.
Estamos comprometidos a ayudar a rescatar técnicas textiles hasta crear una base de grupos de artesanos en este hermoso país y desafiarnos para siempre en la manera de cómo hacemos negocios.
Estos procesos brindan oportunidades comerciales equitativas, capacitación y desarrollo de empleos promoviendo la producción responsable en una economía que valora la transparencia.
El éxito para nosotros siempre se medirá por el impacto positivo que podamos tener en nuestra comunidad y nuestra industria. Nos apasiona revitalizar la industria del hecho a mano en las zonas rurales de los andes y la costa del Perú.
ASÍ TRABAJAMOS: PARA NOSOTROS TODO SE TRATA DE PROGRESO NO DE PERFECCIÓN
Somos los primeros en levantar la mano y decir que no somos perfectos. Todos los días buscamos ser mejores, más innovadores, éticos y sostenibles en nuestro negocio. En línea con esto, ponemos un gran enfoque en nuestro abastecimiento de materia prima y queremos ser 100 % transparentes con ustedes. Realizamos pagos justos, monitoreados a través de entrevistas para determinar el costo de vida local, midiendo el precio de la canasta básica vital del gobierno que satisfaga la demanda de una familia de cuatro.
Trabajamos continuamente para preservar y fomentar las habilidades tradicionales de tejido de telar en los Andes y el bordado a mano, asegurando que esta forma de vida sea una opción viable para las generaciones futuras.
PRÁCTICAS COMERCIALES DE COMERCIO JUSTO Y SOSTENIBILIDAD SON INHERENTES A LA MARCA
Para KARIN DE LA SIERRA, demostrar que el cambio es posible significó construir una marca que defienda la transparencia, capacite a todas las personas en la cadena de suministro y garantice que la salud de nuestro hermoso planeta sea la prioridad antes de cada decisión que tomemos. Mi aprecio y deseo de proteger mi país, sus tradiciones textiles y nuestro bello planeta, un mundo natural extraordinario, están intrínsecamente arraigados en mí.
Mi amor por la moda me llevó a la escuela de diseño y gestión de moda; pero, más allá de mis estudios, soy una investigadora curiosa y amante de la historia.
Además de esto, como coordinadora en Perú del movimiento internacional Fashion Revolution, mi objetivo es reeducar a las personas sobre el valor de su ropa. Esta debe ser más que nuestra segunda piel: vive con nosotros, nos acompaña a lo largo de toda una vida de experiencias y, al final de su ciclo, debería encontrar el camino de regreso a una industria circular que la reubique o reutilice.
Me inspira la artesanía que vive entrelazada con la identidad como una forma de creatividad individual y colectiva y como manifestación física de creencias y valores que encarnan la herencia pasada, mis ancestros y las aspiraciones futuras de mujeres artesanas de mi país.